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Santos Cosme y Damián

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Santos. Cosme y Damián, mártires
C. Finales del tercer principios del siglo IV

Septiembre 26 Opcional Memorial
Color Litúrgico: Rojo
Santos patronos de los médicos, peluqueros y farmacéuticos

Santos gemelos son honrados por su sanidad, su pobreza, y sus muertes

Los antiguos muros de la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén encierra la tierra sagrada donde la vida de Jesucristo culminó en su muerte, sepultura y resurrección. Tanto la modesta colina del Calvario y la tumba excavada en la roca en la que se colocó Su cadáver se encuentran bajo el techo de esta venerable iglesia. Calvario y la tumba durante mucho tiempo han sido protegidos de los cazadores de reliquias por losas de mármol y revestimiento de piedra que oculta los sustratos en bruto, del primer siglo descansando justo debajo. Hay una costumbre, aún hoy común, de permitir a los fieles a una noche de sueño dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro. Desde el momento en las pesadas puertas de madera de cerca en la oscuridad hasta que cala abren de nuevo al amanecer, el peregrino debe permanecer en la iglesia. Esta piadosa costumbre de descansar y ver en la oscuridad, durante toda la noche, cerca de un lugar sagrado con el fin de disfrutar de su poder latente se llama “incubación”. La costumbre se originó en una antigua iglesia en la vivienda Constantinopla los restos de los santos de hoy, Cosme y Damián, donde los fieles se incubaron a sí mismos con la esperanza de una cura milagrosa.

Al igual que en San Jorge, leyendas acerca de los Santos Cosme y Damián superado con mucho los detalles históricos verificables sobre sus vidas. La devoción a los santos de hoy a través de las épocas y culturas es tan amplio como un océano, pero tan superficial como un lago. Sobre un lecho delgado de documentos perdidos largo se construye la narrativa que Cosme y Damian eran gemelos y los nativos de Arabia Saudita que estudió medicina en Siria. Se hicieron conocidos como los “sin dinero” por negarse a aceptar un pago por sus servicios de sanidad. Fueron martirizados probable norte de Antioquía a comienzos del siglo IV. La primera plantación de anclaje histórico estos santos hermanos en el terreno de la historia se remonta a alrededor de 400 dC Alrededor de ese tiempo un visitante pagana registró una visita a un santuario dedicado a Cosme y Damián en Asia Menor. En el siglo V, se construyó una iglesia a su memoria en Constantinopla y, en el siglo VI, un templo pagano en el Foro Romano fue dedicado como una basílica en su honor. La brillante mosaico del ábside de la basílica de los Santos Cosme y Damián de Roma todavía brilla y espectáculos de San Pedro y San Pablo presenta a los gemelos al Cristo glorificado.

La mayor parte de la riqueza de los milagros que siempre se han atribuido a los Santos Cosme y Damián implican la curación, de acuerdo con su profesión médica. La fama de estas señales, junto con su martirio, estaba tan extendida en la Iglesia primitiva que se unieron a esa clase de élite de los mártires, santos, vírgenes, y los papas cuyos nombres se insertaron en el Canon Romano o Plegaria Eucarística I, donde están siendo leído en la misa de hoy. Sus nombres también resuenan en letanías cantadas antiguos aún en las misas solemnes. Pero cerca de la familiaridad con sus nombres pueden opacar nuestra curiosidad acerca de su final sangriento.

No hay detalles se han conservado, pero se puede suponer que Cosme y Damian murieron como tantos otros mártires: por crucifixión, decapitación, o ahogarse en el mar; por el goring de los animales, o por su ser carne quemado en un rugido de llamas. La sentencia de refrigeración de la muerte leído por un oficial romano envió un escalofrío por la columna vertebral. Fue irrevocable. El destino del mártir era a menudo a ser avergonzado públicamente, torturado y destruido físicamente de una manera brutal de acuerdo con un mundo brutal. Ningún milagro salvó Cosme y Damián de su violento final. Como médicos, que conocían bien la fragilidad del cuerpo humano. Ellos entendieron sus propios cuerpos para ser roto vasos inundan temporalmente con el Espíritu Santo de Dios. Y cuando llegó el momento de que el vaso de barro al retorno a la arcilla de donde vino, que valientemente se rindieron lo que nunca fue suyo. Se ofrecieron un testigo tan impactante que fue grabada en la memoria de los que la vieron, un testigo tan de otro mundo que unos pocos emulado, y masas incalculable de otros honrados a través de la oración y devoción, ya que aún hoy en día. < / p>

Santos Cosme y Damián, a través de su heroico testimonio del martirio, que piden su intercesión a envalentonar a los débiles, para fortalecer los indecisos, para dar palabras a los abatidos, y para liberar el poder oculto del Evangelio en todos los que podían hacer más.

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