El Llamado Inesperado: De Leví a Mateo, un Encuentro Transformador
La historia de San Mateo nos confronta con la inmensidad de la misericordia divina y la capacidad de Dios para transformar lo impensable en sagrado. ¿Quién hubiese imaginado que un recaudador de impuestos, una figura despreciada y asociada con la opresión, sería elegido por el propio Jesús para ser uno de sus apóstoles y, además, el autor de uno de los Evangelios más fundamentales? Este es el relato de un hombre cuya vida dio un giro radical no por sus méritos, sino por una invitación sencilla y una respuesta inmediata, revelando la poderosa gracia de Dios que sigue llamando a los menos esperados.
La narración bíblica nos transporta a Capernaúm, una ciudad bulliciosa a orillas del mar de Galilea. Allí, en la oficina de impuestos, se encontraba Leví, un publicano. Los publicanos eran judíos que colaboraban con el Imperio Romano en la recaudación de tributos, a menudo con prácticas de extorsión, lo que los convertía en parias sociales y religiosos, excluidos de la sinagoga y equiparados con los pecadores más grandes. Su profesión era sinónimo de traición y corrupción. En medio de esta realidad, Jesús pasa y lo ve. No lo juzga, no lo condena; simplemente pronuncia dos palabras que cambiarían el destino de Leví para siempre: «Sígueme».
Esta invitación es un eco de la llamada original de Dios, que no mira el pasado ni la posición social, sino el corazón y la disposición a responder. Leví, sin dudarlo, se levantó, lo dejó todo y siguió a Jesús. Este acto de fe radical es el primer gran testimonio que nos ofrece San Mateo. Demuestra que para Dios no hay condición inmutable, ni pecado imperdonable, ni ocupación tan baja que impida una auténtica conversión. La prontitud de su respuesta subraya la fuerza del llamado de Jesús, un llamado que interpela la conciencia y mueve el alma de manera innegable. La vida de Leví, el publicano, terminó ese día; la de Mateo, el apóstol y evangelista, comenzó.
Un Banquete de Gracia y Misericordia
La conversión de Mateo no fue un evento solitario, sino un catalizador de un acto aún mayor de inclusión y misericordia. En su inmensa gratitud y alegría, Mateo preparó un gran banquete en su casa, invitando a Jesús y a sus discípulos, pero también a muchos de sus antiguos colegas: otros publicanos y «pecadores». Era una reunión de personas marginadas, de aquellos que la sociedad religiosa de la época consideraba impuros e indignos de la presencia de un rabino santo. Este gesto de Mateo no solo mostraba su generosidad, sino también su deseo de que otros experimentaran la misma gracia que él había recibido.
La escena provocó la indignación de los fariseos, guardianes celosos de la ley y las tradiciones, quienes criticaron a los discípulos de Jesús preguntándoles: «¿Por qué vuestro Maestro come con publicanos y pecadores?». La respuesta de Jesús es una de las declaraciones más poderosas de su misión, encapsulando el corazón de su ministerio: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. Id y aprended lo que significa: ‘Misericordia quiero, y no sacrificio’. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento» (Mateo 9:12-13). Esta frase es un recordatorio directo del profeta Oseas (Oseas 6:6), que Jesús eleva a un nuevo nivel de comprensión y aplicación.
El banquete en casa de Mateo se convirtió en un símbolo de la mesa abierta de Dios, donde todos son bienvenidos, especialmente aquellos que reconocen su necesidad de salvación. Jesús no vino a mantener distinciones ni a perpetuar exclusiones, sino a derribar muros, a curar heridas y a ofrecer esperanza a los desesperados. La elección de Mateo y su banquete son una manifestación clara de la preferencia de Jesús por los marginados, los quebrantados y los que se reconocen pecadores. En este evento, San Mateo no solo celebró su nueva vida, sino que también fue testigo del amor inclusivo de Cristo.
San Mateo como Apóstol: Testigo y Columna de la Fe
Una vez llamado, Mateo se integró plenamente al grupo de los Doce Apóstoles. Su nombre aparece en todas las listas apostólicas (Mateo 10:3, Marcos 3:18, Lucas 6:15, Hechos 1:13). Esta inclusión es en sí misma un testimonio del poder transformador de Jesús. Los demás apóstoles eran pescadores, celosos, hombres de diversas procedencias, pero ninguno con un pasado tan «manchado» a los ojos de la sociedad como el de Mateo. Su presencia en el círculo íntimo de Jesús demuestra que la gracia divina no tiene límites ni prejuicios, y que la elección de Dios no se basa en la perfección humana, sino en la disposición del corazón.
Durante los años que pasó junto a Jesús, Mateo fue un testigo ocular y auditivo de las enseñanzas, milagros y toda la vida pública de Cristo. Esta experiencia personal fue fundamental para su futura misión como evangelista. Como apóstol, es probable que Mateo haya contribuido con sus habilidades únicas. Su formación como recaudador de impuestos implicaba una mente organizada, familiaridad con la escritura y el registro de datos, y posiblemente una habilidad para la contabilidad y la administración. Estas aptitudes, ahora puestas al servicio del Reino de Dios, sin duda fueron valiosas en la incipiente comunidad cristiana.
Tras la Resurrección y Ascensión de Jesús, y el descenso del Espíritu Santo en Pentecostés, los apóstoles se dispersaron para cumplir la Gran Comisión. San Mateo, como los demás, se dedicó a la predicación del Evangelio. La tradición cristiana, aunque con algunas variaciones, sostiene que Mateo predicó principalmente entre los judíos de Judea, antes de emprender viajes misioneros a regiones lejanas. Estas misiones apostólicas muestran su fidelidad inquebrantable y su valentía para llevar el mensaje de Cristo a culturas y pueblos diferentes, enfrentando peligros y adversidades por amor a la verdad.
Características de un Discípulo Fiel
La vida de San Mateo nos ofrece un modelo de discipulado caracterizado por varias virtudes esenciales. La primera es la **obediencia radical**. Su respuesta inmediata al llamado de Jesús, dejando su lucrativa y cómoda (aunque socialmente estigmatizada) posición, es un ejemplo supremo de sumisión a la voluntad divina. No hubo objeciones, dudas ni negociaciones; solo una entrega total y confiada. Esta obediencia nos desafía a examinar qué «oficina de impuestos» personal nos retiene de seguir a Cristo con todo nuestro corazón.
En segundo lugar, la **humildad en el servicio**. Mateo no buscó reconocimiento ni protagonismo. De hecho, en su propio Evangelio, se presenta a sí mismo de manera concisa, casi al pasar, mencionando su pasado como publicano para glorificar la misericordia de Jesús. Esta humildad es un sello distintivo de los verdaderos siervos de Dios, quienes buscan la gloria de su Maestro y no la propia. Es un recordatorio de que en el Reino de Dios, la grandeza se encuentra en el servicio desinteresado.
Finalmente, la **perseverancia** en la fe. Mateo no solo respondió al llamado inicial, sino que permaneció fiel a lo largo de toda la vida pública de Jesús, a través de los desafíos de la joven Iglesia, y en su incansable labor misionera. Su transformación no fue un evento único, sino un proceso continuo de crecimiento en la gracia. Su testimonio nos alienta a mantenernos firmes en nuestra fe, incluso cuando el camino se torna difícil, confiando en que Dios nos fortalecerá y nos guiará hasta el final.
El Mensaje Apostólico de Mateo
Como apóstol, Mateo no solo predicó con palabras, sino con su propia vida transformada. Su mensaje central, como el de todos los apóstoles, era la buena nueva del Reino de Dios, la salvación ofrecida a través de Jesucristo. La tradición cristiana primitiva, como atestigua el historiador Eusebio de Cesarea y el Padre de la Iglesia Papías de Hierápolis, señala que Mateo fue el primero en poner por escrito las palabras y hechos de Jesús. Se cree que escribió su Evangelio originalmente en arameo o hebreo, el idioma de su audiencia principal, los judíos cristianos. Este hecho subraya su profundo compromiso con su pueblo y su deseo de presentar a Jesús de una manera que resonara con sus expectativas mesiánicas.
Sus misiones apostólicas lo llevaron, según diversas tradiciones, a predicar en Judea durante muchos años antes de extender su ministerio a otras regiones. Se dice que llevó el Evangelio a Etiopía, Persia, Partia, Siria y Macedonia. Estas vastas extensiones geográficas dan cuenta de la dedicación de San Mateo a la difusión del mensaje de Cristo sin importar las dificultades. Su vida, después de su conversión, fue un acto continuo de entrega y servicio, un eco del «Sígueme» que un día resonó en su corazón.
El Evangelio Según San Mateo: Un Puente entre el Antiguo y Nuevo Testamento
El Evangelio que lleva el nombre de San Mateo es una obra maestra de la literatura cristiana y un pilar fundamental de nuestra fe. Escrito probablemente para una audiencia de judíos cristianos, este Evangelio tiene un propósito claro: demostrar que Jesús de Nazaret es el Mesías largamente esperado por Israel, el cumplimiento de todas las profecías del Antiguo Testamento. Mateo presenta a Jesús como el nuevo Moisés, el rey davídico prometido, y el Hijo de Dios que viene a establecer el Reino de los Cielos.
La estructura del Evangelio de Mateo está cuidadosamente organizada, a menudo en bloques temáticos que alternan narrativas con discursos de Jesús. Destaca por su genealogía inicial, que traza el linaje de Jesús hasta Abraham y David, estableciendo su credencial mesiánica desde el principio. Una de sus secciones más icónicas es el «Sermón del Monte» (capítulos 5-7), que ofrece la ética fundamental del Reino de Dios, presentando a Jesús como el legislador supremo que no abroga la Ley de Moisés, sino que la perfecciona y la lleva a su plenitud. Aquí encontramos las Bienaventuranzas, el Padrenuestro y enseñanzas sobre el amor a los enemigos, la justicia y la rectitud.
Otros temas recurrentes en el Evangelio de Mateo incluyen:
– **El Reino de los Cielos:** Es un concepto central, presente en numerosas parábolas y enseñanzas de Jesús. Mateo utiliza esta expresión en lugar de «Reino de Dios» para respetar la reverencia judía por el nombre divino.
– **El cumplimiento de las profecías:** Constantemente, Mateo señala cómo los eventos de la vida de Jesús cumplen las Escrituras hebreas, utilizando frases como «todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta».
– **La Iglesia:** Mateo es el único evangelista que menciona explícitamente la palabra «Iglesia» (ekklesia) en Mateo 16:18, cuando Jesús le dice a Pedro: «Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia». Esto subraya la importancia de la comunidad de creyentes en el plan de Dios.
– **La Gran Comisión:** El Evangelio concluye con la poderosa encomienda de Jesús a sus discípulos: «Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo cuanto os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:19-20).
Además, Mateo incluye parábolas y narrativas que no se encuentran en los otros evangelios sinópticos, como la parábola del trigo y la cizaña, la parábola del tesoro escondido y la perla de gran valor, la parábola de las diez vírgenes, y la parábola del juicio final sobre las ovejas y las cabras. Estos elementos enriquecen nuestra comprensión de la enseñanza de Jesús y su visión del Reino. Para aquellos interesados en profundizar en el contexto histórico y teológico de este Evangelio, pueden consultar la entrada sobre San Mateo en la Catholic Encyclopedia, una fuente de gran autoridad y detalle: [https://www.newadvent.org/cathen/10046b.htm](https://www.newadvent.org/cathen/10046b.htm). Este recurso ofrece una perspectiva académica y teológica sobre el apóstol y su escrito.
El Legado y Martirio de San Mateo: Inspiración para la Vida Cristiana
La vida terrenal de San Mateo, marcada por la transformación y el servicio incansable, culminó con su martirio. Aunque los detalles precisos de su muerte varían en las tradiciones antiguas, la mayoría de ellas concuerdan en que sufrió el martirio por su fe en alguna parte de Etiopía o Persia. Se dice que fue asesinado con una lanza o una alabarda mientras predicaba el Evangelio. Su disposición a entregar su vida por Cristo es el sello final de su discipulado y una prueba innegable de la autenticidad de su conversión y la profundidad de su fe.
La figura de San Mateo resuena poderosamente en el mundo de hoy, trascendiendo el tiempo y la cultura. Es el patrón de los recaudadores de impuestos, contadores, banqueros y todos aquellos que trabajan en finanzas, lo que subraya la idea de que cualquier profesión, por secular o incluso moralmente ambigua que parezca, puede ser santificada cuando se pone al servicio de Dios y se ejerce con integridad. Su historia nos enseña que el llamado de Dios no tiene restricciones de clase, estatus o reputación. Él ve más allá de nuestras fallas y potencial para la redención.
Su fiesta se celebra el 21 de septiembre, un día para recordar su legado y reflexionar sobre la radicalidad de su respuesta a Jesús. La vida de Mateo nos invita a una profunda introspección:
– Nos recuerda que **Dios nos llama desde donde estamos**, sin importar nuestro pasado o nuestra situación actual. Su gracia es suficiente para limpiar cualquier mancha y transformar cualquier corazón.
– Nos muestra que **nadie está más allá de la redención**. Si Jesús pudo llamar a un publicano, puede llamar a cualquiera, y a través de su amor, convertir las debilidades en fortalezas para su Reino.
– Nos inspira a **responder con prontitud y generosidad** al llamado de Dios en nuestras propias vidas. ¿Qué estamos aferrando que Jesús nos pide que soltemos para seguirle plenamente?
– Nos enseña la importancia de **usar nuestros talentos y habilidades** (sean cuales sean) para la gloria de Dios. Las habilidades organizativas de Mateo, que antes servían a un sistema opresivo, luego sirvieron para construir el Reino de Dios a través de su Evangelio.
La perseverancia de San Mateo en la predicación y en la escritura de su Evangelio también es un faro para nosotros. Nos anima a ser constantes en nuestra fe, a proclamar la verdad de Cristo con valentía y a dejar un legado que apunte siempre hacia la gloria de Dios. Su testimonio nos llama a ser, como él, testigos fieles del amor y la misericordia de Jesús en un mundo que tanto necesita ambas cosas.
Oración a San Mateo Apóstol y Evangelista
Oh glorioso San Mateo, Apóstol y Evangelista de nuestro Señor Jesucristo,
tú que respondiste con prontitud al llamado divino, dejando atrás tu mesa de recaudador de impuestos
para seguir al Maestro con un corazón abierto y transformado.
Te imploramos tu intercesión ante el trono de la gracia.
Ayúdanos, te rogamos, a reconocer la voz de Jesús en medio del ruido de nuestro mundo,
y a tener la valentía de abandonar aquello que nos aparta de Él.
Inspíranos a servir con humildad y celo, utilizando nuestros talentos y profesiones
para la mayor gloria de Dios y el bien de nuestros hermanos.
Que tu Evangelio, que proclama a Jesús como el Mesías y la plenitud de la Ley,
ilumine nuestras mentes y corazones, guiándonos hacia una fe más profunda
y un amor más auténtico por la verdad revelada.
Protege a todos aquellos que, como tú, trabajan en el ámbito de las finanzas,
para que actúen con honestidad, justicia y caridad.
San Mateo, fiel testigo del amor de Cristo hasta el martirio,
concédenos la gracia de la perseverancia en la fe,
para que, siguiendo tu ejemplo, podamos un día compartir
la alegría eterna en el Reino de los Cielos. Amén.
La vida de San Mateo es una constante invitación a la esperanza y a la renovación espiritual. Su historia nos recuerda que el plan de Dios a menudo se revela en los lugares y en las personas menos esperadas. Desde una mesa de recaudador de impuestos hasta la mesa del Señor, desde el estigma social hasta la gloria apostólica, Mateo nos muestra el poder ilimitado de la gracia divina para transformar una vida por completo. Cada uno de nosotros, en nuestro propio «Capernaúm» personal, puede escuchar la misma voz de Jesús diciendo «Sígueme». La pregunta es, ¿estamos dispuestos a levantarnos, dejarlo todo y responder con la misma fe radical que demostró San Mateo? Su legado nos desafía a vivir una fe activa, una fe que se traduce en acción, en servicio y en una profunda entrega al mensaje de Jesucristo, nuestro Salvador.

































